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Instrumento de viento

Introducción al cuidado y mantenimiento de los instrumentos de viento madera

Mantenimiento de los instrumentos de viento madera

Instrumentos con cuerpo de metal

Generalmente los instrumentos musicales hechos en metal suelen tener dos acabados: acabado en laca, independientemente del color que se le aplique (generalmente dorado más o menos intenso), o bañado en metales como níquel, plata, oro, etc.

Instrumentos lacados:

Igual que los instrumentos de madera, deberemos procurar secar el interior tras ser usado para evitar que se formen depósitos de suciedad. Debido a la acción de la saliva y la suciedad, se suele crear una película de verdín adherida al metal. Para evitarlo, procura mantener el interior del instrumento limpio y seco siempre que acabes de tocar. Puedes usar una gamuza de algodón con un cordón que te permitirá desplazarla por el interior del instrumento.

No deja de ser importante mantener hábitos higiénicos correctos antes de tocar el instrumento, como evitar tocar inmediatamente después de haber comido, bebido o fumado, pues bacterias y residuos se desplazarán con la saliva e impregnarán todo el instrumento y zapatillas, emitiendo olores y acelerando el deterioro.

Para el exterior, nunca utilices limpia metales, pues su acción es abrasiva y rayan la laca. Productos de limpieza para el hogar, como limpia muebles con ceras o siliconas suelen dar buen resultado, pues ayudan a disimular rayones suaves y dan brillo. Aplicados sobre un paño de algodón suave o una gamuza de microfibras podrás limpiar las zonas más accesibles de tu instrumento. O simplemente con el paño húmedo con una pequeña cantidad de detergente neutro (por ejemplo lavavajillas líquido) podrás mantener tu instrumento limpio. Puedes ayudarte de una brocha suave (como las de afeitar o maquillaje) o un limpiador de pipas de fumar para alcanzar las zonas más difíciles, como entre la mecánica y muelles.

Como práctica habitual, procura limpiar las partes más expuestas al contacto con las manos o la saliva, pues ésta o el propio sudor de las manos tienen una pequeña acción corrosiva que pueden levantar la laca y deteriorar el metal. No uses objetos metálicos para dirigir la gamuza, pues éstos pueden acabar rayando la laca.

Ten cuidado con mosquetones, botones u otros elementos que puedan acabar en contacto con el instrumento mientras tocas, pues poco a poco pueden ir rayando la laca hasta levantarla en la zona de fricción.

Instrumentos bañados:

Al igual que los instrumentos lacados, deberemos procurar secar el interior tras ser usado para evitar que se formen depósitos de suciedad. Debido a la acción de la saliva y la suciedad, se suele crear una película de verdín adherida al metal. Para evitarlo, procura mantener el interior del instrumento limpio y seco siempre que acabes de tocar. Puedes usar una gamuza de algodón con un cordón que te permitirá desplazarla por el interior del instrumento.

No deja de ser importante mantener hábitos higiénicos correctos antes de tocar el instrumento, como evitar tocar inmediatamente después de haber comido, bebido o fumado, pues bacterias y residuos se desplazarán con la saliva e impregnarán todo el instrumento y zapatillas, emitiendo olores y acelerando el deterioro.

Para el exterior, procura limpiar con una gamuza las zonas en contacto con las manos para que el sudor de éstas no corrompa el acabado por su acción corrosiva. En los instrumentos bañados en plata no es aconsejable utilizar líquidos limpia-metales, pues son abrasivos y suelen dejar muchos residuos que con el tiempo se colorearán y se adherirá la suciedad con más facilidad. Existen en el mercado gamuzas impregnadas en productos para la limpieza de la plata que son cómodos de usar, dan buen resultado y duran bastante. Puedes ayudarte de varillas finas de madera (como la de los pinchitos, de helado…, pero nunca metálicas) para empujar la gamuza por las zonas de más difícil acceso.

Los instrumentos bañados en níquel soportan mejor la acción abrasiva de los limpiadores, aunque son menos resistentes a la corrosión de la saliva, sudor de las manos, la humedad o la salinidad del ambiente.

Para instrumentos bañados en oro bastará con una gamuza fina de algodón o de microfibras seca y limpia. El oro es un metal muy resistente a la acción corrosiva de la saliva, el sudor o el ambiente, pero es muy poco resistente a rayones.